El empresario autodidacta

La gestión de empresas al alcance de todos

Ricardo  Godoy M.

Cuando el dueño-gerente es el problema

Enviado por Ricardo Godoy M. el 22/05/2010 a las 20:30

Muchas veces los dueños de las Pymes, sin quererlo,  representan la principal barrera  para que sus empresas adopten el cambio y se conviertan en organizaciones de desempeño superior. Ellos saben que las cosas no se están haciendo del todo bien; pero, casi sin darse cuenta, representan el foco de mayor resistencia a los cambios de conducta, no están dispuestos a cambiar en nada su forma de actuar... es decir: quieren resultados diferentes haciendo lo mismo de siempre.

Ellos defienden su estilo y argumentan con la misma lógica que han administrado la empresa durante 20 ó 30 años, sin darse cuenta que hay nuevas formas de hacer las cosas y herramientas que las facilitan y no adoptarlas llevará a la empresa, en el mediano y largo plazo, por un mal camino.

La mirada de corto plazo los tiene atrapados, se la juegan por los resultados inmediatos, quieren que los efectos de las decisiones se vean rápido, porque eso les indica al instante si lo están haciendo bien o mal.

Así las cosas, el principal requisito para que se de el cambio en una organización es que su dueño, que la administra, esté dispuesto y tenga la real capacidad de reinventarse, de modificar sus conductas, sepa escuchar y acepte que su forma de hacer las cosas debe actualizarse y adoptar las nuevas prácticas.

El cambio es un tema de supervivencia

Muchas veces nos preocupamos del cambio de los procesos, de los procedimientos y de la infraestructura; pero no nos dedicamos al cambio de las conductas, de los comportamientos… que son "el padre de todos los cambios". Más de una vez, después de mucho análisis sin conseguir los resultados esperados, me he visto en la obligación de decirle al dueño-gerente: "...es que eres Tú el que debe cambiar" y aunque la aceptación no ha sido inmediata, en algunos la sensatez los ha hecho reflexionar y un par de días después dan señales de que han comprendido. Digo "dan señales", porque es difícil que lo digan explícitamente.

No es fácil, pero el futuro de la empresa merece el esfuerzo, muchas veces la porfía se apoya en "los años de circo" y en "las canas", aludiendo a la experiencia con que se ha edificado lo que la empresa es hoy. Nadie les pide que renuncien a esa experiencia, pero deben revisarla cuando los resultados no son los esperados... allí algo está funcionando mal y es posible que ellos sean parte del problema ¿por qué no?

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