En la seguridad:
Niños chicos ahogados en la piscina de su casa, niños quemados al cuidado de sus madres, familias que mueren en accidentes automovilísticos con el jefe de familia al volante… ¿porqué sucede esto tantas veces durante el año? ¿Acaso no sirven los ejemplos diarios para tener más cuidado?
Un ingeniero experto en prevención de riesgos, don Raúl Galleguillos, me dijo hace un año que “el problema era cultural”… me quedó dando vueltas el concepto… y después de darle muchas vueltas, le he encontrado mucho sentido a su frase.
Es decir el bagaje de conocimientos, creencias, valores y normas que la gente trae desde su infancia, que se ha ido alimentando durante la vida y que de una u otra manera determina su forma de ser y sus prácticas culturales, no incluyen el concepto de seguridad, más bien han aprendido durante sus vidas la cultura del “…si no pasa naaaada, héchale no más…” y cuando las desgracias suceden se buscan los culpables en las cosas o en las circunstancias: “es que falló la máquina”, “es que fallaron los frenos”, “es que había mucha pendiente”, “es que el sueño lo venció”, “es que el camino estaba muy malo”, “es que había mucha neblina”, “es que nunca se pensó que el niño abriría la reja de la piscina”, “es que nunca se pensó que la taza se iba a dar vuelta”, ..”no entiendo porqué Dios lo quizo así…”
Sin embargo, al analizar los casos que son de conocimiento público con lujo de detalles en la prensa, radio y TV, no queda otra conclusión: la causa es en la mayoría de los casos un DESCUIDO HUMANO arraigado culturalmente en nuestra sociedad, que desprecia el peligro, que hace pensar a las personas que “a ellos nunca les pasará” y cuando por alguna cosa rara reciben advertencias, siempre está la explicación simplista “aah, es que eso fue diferente…”.
En el matrimonio:
En un matrimonio, el aspecto cultural también es importante, fundamental, porque se juntan dos personas con hábitos diferentes, principios diferentes, atrás de cada uno de ellos hay diferentes abuelos, diferentes padres que les han transmitido diferentes formas de ver la realidad. ¿cómo no va a ser difícil mantener un matrimonio toda la vida?

No hay que darle mucha vuelta al tema… la principal causa de separaciones (cuando no hay violencia, alcoholismo, etc…) es la “diferencia cultural” entre los cónyuges, es decir, ante un mismo tema piensan diferente y se lo pasan discutiendo, no son capaces de ceder ante lo que cada uno cree que es “la verdad” ante diferentes problemas. Por eso después con la distancia que da el tiempo, se llega a decir: “se separaron por puras tonteras”… Así es, defendieron con dientes y muelas opiniones, percepciones de la realidad, que pensaron eran verdades absolutas… las defendieron como principios irrenunciables, porque así lo aprendieron, estaba grabado en sus ADN culturales y no fueron capaces de vencerse a si mismos.
En la empresa:
En la administración de empresas el comportamiento de las personas, también es cultural y cada persona tiene su propia “forma de ser” hija del contexto de su niñez, su juventud, de su experiencia, en una empresa de 50 personas, conviven al menos durante 8 horas diarias 50 culturas diferentes, con diferentes intereses, diferentes objetivos, diferentes creencias de lo que es bueno y es malo ¿cómo alinearlas a todas bajo un mismo objetivo? Y aun convencidas todas del objetivo… ¿cómo hacemos para que acuerden una misma manera de hacer las cosas para alcanzar dichos objetivos?¿cómo hacer para que no defiendan sus verdades absolutas sin dejar heridos en el camino?

El poder de la cultura es muy potente y sus desajustes con la excelencia y el alto desempeño deben ser minimizados lentamente en un proceso que puede durar mucho tiempo. Antes que todo, a los integrantes de la organización, se les debe mostrar la realidad, hablarles de lo limitantes que son los paradigmas, que todos los tenemos, que las opiniones son discutibles y no debemos enojarnos porque otro piensa diferente, debemos mostrarles los valores y los beneficios que sustentan el trabajo en equipo, la importancia de relacionarnos, de comunicarnos, de tener objetivos, la importancia de las actitudes, hacerles comprender que todos son clientes y proveedores internos en la organización, el beneficio de la planificación, de las reuniones eficaces, que los sesgos son factores que distorsionan la percepción de la realidad y nos pueden ocultar una solución eficiente ante un problema, mostrarles el valor de la colaboración que va más allá de nuestro deber y así, luchar contra la cultura del individualismo, del egoísmo, de la soberbia, de la ira, de los juicios infundados… todos ellos enemigos de las competencias relacionales tan necesarias para el trabajo en equipo. Es luchar contra la cultura del individualismo.
es un proceso largo, con un reforzamiento diario, incanzable hasta que los cambios se internalicen en las prácticas cotidianas.
La cultura de la organización se cambia con acción; no con declaración de buenas intenciones; hay que hacer cosas diferentes para que las personas vean la diferencia, para que vayan saboreando el nuevo sabor... en la medida que se vayan logrando mejores resultados con la nueva manera de hacer las cosas, las personas, a veces sin decirlo, irán aceptando el cambio, e irán haciendo suyas las nuevas prácticas... pero hay que comenzar ahora. No se puede estar eternamente como quien quiere bajar de peso: "el lunes comienzo la dieta"... ¿porqué no comenzar ahora?








Tu comentario me hace recordar un atropello que salió en la prensa. Un hombre en estado ebriedad decide dejar su auto e irse a casa caminando para no hacer daño a nadie ni tener problemas. Otro hombre en el mismo estado etílico decide subir a su lujoso automóvil audi. En el camino el hombre pierde el control del vehículo, se vuelca estrepitosamente y en su paso arrolla al primer hombre, al que se fue caminando. El resultado fue el que el que actuó correctamente falleció, el otro se salvo por los dispositivos de seguridad del audi y la acción de bomberos a los cuales les agradecía por el rescate ante las cámaras.